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Científicos israelíes descubrieron un método que podría leer los recuerdos y revolucionar la psiquiatría

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Un grupo de científicos israelís realizó un asombroso descubrimiento. Los recuerdos, la información que guardamos, dejan una huella genética en el cerebro, aún si la persona está muerta.

Investigadores de la Universidad Hebrea de Jerusalén hallaron patrones genéticos codificados en regiones del cerebro que son específicas de los roedores, luego que de que estos soportaran experiencias positivas y negativas. Durante el experimento, establecieron que los mismo patrones genéticos se reproducían en los animales que habían tenido la misma experiencia.

La investigación identificó una firma de expresión genética, que es única  para las diferentes especies, y sugiere la existencia de un código genético clave para la expresión de la memoria, informó Noticias de Israel.

Los resultados, llevados acabo por la Universidad Hebrea de Jerusalén con el apoyo del Instituto Canadiense de Investigación Avanzada, fueron publicados en la revista científica eLife.

«La investigación inicialmente comenzó como un intento de descifrar los mecanismos que codifican la experiencia de la cocaína en ratones«, dijo Dr. Ami Citri, jefe del Citri Lab en el Centro Edmond .

Cerebro

Cerebro

Sin embargo, la investigación tomó otro rumbo al descubrir que la experiencia negativa experimentada por los ratones establecía un código de expresión genético único, pero que era inducido en otros roedores que tenían la misma experiencia.

Cada situación se asoció a un código específico de expresión genética que fue localizada en cinco áreas del cerebro que reaccionaban antes experiencias consideradas memorables, ya sea positivas o negativas.

«Es complicado, pero puedo ver cómo alguien puede usar esto con un enfoque psicológico«, dice Citri.

No obstante, el grupo de científicos aún está lejos de hacer las pruebas en seres humanos. Pero el hallazgo podría desarrollar una psiquiatría más personalizada que sea menos subjetiva y más biológica.

«Básicamente, cuando reconsolidamos un recuerdo, podemos abrirlo, y podemos ayudar con el tratamiento, ajustando la psicoterapia«, explica el científico.